miércoles, 18 de abril de 2007

APUNTES VARIOS DE COMPETITIVIDAD

CODIGO ROJO

Manuel Conthe, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha lanzado un órdago histórico al Gobierno español: ha prometido dimitir –debido a sus discrepancias en torno a la postura intervencionista del Gobierno en el tramo final del culebrón Endesa- si, previamente, explica los motivos ante el Parlamento. Unas confesiones que pueden poner en la picota la polémica guerra de opas sobre Endesa y destapar todo tipo de presiones políticas dirigidas a impedir que la alemana E.On comprara a la primera eléctrica española. Un auténtico órdago que a nadie ha dejado impasible y cuyo desenlace final puede dar otra vuelta de tuerca a la interminable batalla por controlar Endesa. ¿Es correcta la actuación de Conthe?



Los defensores del todavía presidente de la CNMV sostienen que sí y destacan la lección de independencia frente al poder establecido que está dando Conthe. Sus detractores, en cambio, le acusan de estar dañando la imagen de la institución por anunciar su dimisión y no haber dejado su puesto inmediatamente. Conthe, dicen, ha dejado a la CNMV en el limbo. Entre quienes se han posicionado en contra de Conthe destaca el Gobierno y el Consejo de Administración de la CNMV, que el pasado 13 de abril le acusó de “incumplimiento grave de sus obligaciones”. Además, pidió a “las instituciones y a la responsabilidad de quienes las dirigen, el urgente restablecimiento de la normalidad necesaria para velar por los objetivos que la Ley le encomienda”.



Con estas palabras, los consejeros de la CNMV estaban lanzando un dardo envenenado a Conthe, ya que estaban acusándole del único pecado por el cual podía ser relegado. Una opción que los asesores jurídicos del Ejecutivo parecen haber descartado, por considerarla poco clara y, además, podrían extender la crisis hasta verano. Además, el ministro de Economía, Pedro Solbes, estaba poco conforme con esta opción, y correspondía a su cartera abrir el expediente necesario para poder iniciar un proceso de destitución.



A pesar de la vieja amistad que une a Solbes y Conthe (de hecho, fue el ministro de Economía quien le propuso para ocupar la presidencia de la CNMV), la crisis desatada en la cúpula del supervisor bursátil ha hecho mella en ellos. El primero ha pedido en reiteradas ocasiones al segundo que presente en firme su dimisión. También la ha acusado de haber perdido la confianza del Ejecutivo con su forma de actuar y de “haberse inventado una decisión ad hoc, que es la renuncia siempre y cuando se produzcan ciertas condiciones", ha señalado, en referencia a la firme postura de Conthe de dimitir, si y sólo si, previamente puede exponer sus motivos ante los diputados.



El todavía presidente de la CNMV ha ofrecido varias explicaciones sobre esta decisión de acudir al Parlamento. Primero apeló al artículo 33 del Código de Buen Gobierno (compendio que, precisamente, lideró él), donde se recomienda que “todos los consejeros expresen claramente su oposición cuando consideren que alguna propuesta de decisión sometida al Consejo puede ser contraria al interés social”. Además añade que, llegado el punto en que algún consejero, especialmente los independiente, “optara por dimitir, explique las razones”.



“No me cabe la menor duda que la razón (que ha movido a Conthe a actuar cómo está haciéndolo) es la que él mismo indicó: seguir la recomendación nº 33 del Código Unificado, que impulsó en un proceso transparente y con retroalimentación de pareceres, y que fue aprobado en mayo de 2006”, señala Joaquín Garralda, profesor de Estrategia del Instituto de Empresa, en Madrid.



Una opinión muy distante a la sostenida por Juan Antonio Maroto Acín, Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Complutense, quien considera que “es una manera de reivindicar su papel al frente de la CNMV, como gestor técnico e independiente del Gobierno. Su concepción de la CNMV como agencia supervisora e independiente, a la anglosajona, se ha hecho añicos frente a nuestra dura y terca realidad latina, en la que cualquier parte con posibilidades de interferir en el funcionamiento del mercado no resiste la tentación de hacerlo. En parte, claro es, porque nuestro mercado dista mucho de la competencia casi perfecta de los mercados norteamericano o británico”.



Además, el profesor Maroto define la postura de Conthe como “el síndrome de Sansón: caiga el templo sobre mí y los filisteos”, señala metafóricamente; y recuerda que “esa mera posibilidad es demasiado arriesgada para el Gobierno en época electoral (el próximo mes de mayo serán las elecciones municipales y autonómicas en España)”.



Pero este alegato de independencia e integridad, hasta sus últimas consecuencias, tampoco está exento de críticas. “¿Por qué no dimitió mucho antes, ante la permanencia de los acuerdos estatutarios en la generalidad de las grandes empresas, bancos incluidos, que restringen los derechos políticos respecto de los derechos económicos inherentes a las acciones poseídas?”, se pregunta el Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.



Endesa, la fruta de la discordia

Antes de llegar a la presidencia de la CNMV, Manuel Conthe ya gozaba de una fama de independencia a prueba de todo tipo de presiones. Unos ideales que también llevó hasta sus últimas consecuencias cuando ocupaba la vicepresidencia del Banco Mundial. En 2001, fue degradado por criticar el funcionamiento de la entidad y la actitud de sus superiores James Wolfensohn y Jeffrey Goldstein, presidente y director gerente de la institución, respectivamente. Siempre dispuesto a sacar a la luz los graves errores del sistema, un año después Conthe abandonó la institución después de escribir un extenso documento de quince folios con los motivos de su cese. Una fórmula similar a la que ha elegido ahora para abandonar la Comisión Nacionaldel Mercado de Valores.



En esta ocasión, la gota que ha colmado la paciencia de Conthe ha sido la interminable guerra de opas sobre Endesa y las diferentes presiones políticas, dirigidas a impedir que la compañía española cayera en manos de la eléctrica alemana E.On. Un intervencionismo que, sin embargo, ha contado con el respaldo de gran parte del Consejo de Administración de la CNMV y, sobre todo, del vicepresidente, Carlos Arenillas.



En concreto, Conthe parece haberse quedado en minoría en la postura que ha defendido respecto a la opa de la constructora española Acciona y la eléctrica italiana Enel sobre Endesa. Estas dos compañías anunciaron una oferta cuando ya estaba cerrado el plazo para presentar propuestas de compra. Hasta que estas dos empresas irrumpieron en escena, la alemana E.Onavanzaba en solitario hacia la toma de poder de la primera eléctrica española, tras desbancar a Gas Natural.



Sorprendentemente, el Consejo del supervisor bursátil español consintió que Acciona y Enel hicieran una promesa de opa. Esta figura consiste en anunciar al mercado una oferta de compra pero no presentarla reglamentariamente. En España, sólo había un precedente y se remontaba trece años atrás, cuando el actual banco BBVA hizo una promesa de opa sobre la inmobiliaria Encinardel Rey.



La diferencia entre aquella operación y está radica en que Acciona y Enel, para dar carta de naturaleza a su promesa, enviaron comunicados oficiales ante la CNMV y anunciaron que incluso iban a presentar avales, para garantizar al mercado que su promesa iba en serio. Pero, en realidad, el objetivo de estos dos grupos era desmontar la oferta de E.On, ya que prometían pagar, como mínimo, 41 euros, mientras que la propuesta alemana estaba en 38,75 euros por acción.



De facto, el movimiento de Enel y Acciona tenía el impacto de una opa en firme, cuando la Ley no permitía presentar más oferta. Además, cuando se conoció la promesa de opa, la CNMV les prohibió lanzar ninguna oferta en un plazo de seis meses, es decir, hasta septiembre. Un plazo que ambas empresas pensaban recurrir. Pero no hizo falta.



En una polémica reunión del Consejo de Administración, pidió que se sancionara a las dos compañías. Sin embargo, se quedó en minoría. Tras una semana intentando convencer a sus colegas, Conthe terminó tirando la toalla y anunciando que dimitía, no sin antes pedir explicarse ante los diputados el pasado 2 de abril. Y con esta decisión, llegó el escándalo.



En mi opinión, señala Juan Mascareñas, Catedrático de Economía Financiera de la Universidad Complutense, “la imagen pública de la CNMV (y no sólo de ella, sino también de la CNE) ha salido aún más deteriorada de lo que ya estaba, lo que perjudica gravemente a la credibilidad del sistema financiero español. Su ya conocida falta de independencia del poder político (esto no es de ahora, sino desde que se creó) se ha agudizado a lo largo de todo el proceso. La sensación de que se entera tarde y mal de determinadas cosas, y si se entera poco puede hacer, está a lo orden del día. En resumen se tiene la idea de que hay una asimetría en el tratamiento de los casos que trata según sea el músculo político de la compañía en cuestión. Lo que distingue a un país moderno (financieramente hablando) de los demás es la credibilidad de su sistema financiero y la absoluta independencia y profesionalidad del organismo de control encargado de vigilar su funcionamiento de acuerdo a la legislación y reglas establecidas”.



A pesar del negativo impacto que haya podido tener en la imagen y reputación de la CNMV la actitud de Conthe, el profesor Garralda sólo tiene palabras de halago para él, cuya actitud asegura valorar “con gran respeto, ya que considero que es un magnífico profesional, con gran criterio. El problema es que nos hemos acostumbrado a que los comportamientos políticos tengan otros objetivos, que nos hacen olvidar que en el origen se buscaba a la persona más idónea – sobre todo en temas técnicos– por encima de otras dimensiones. Y las críticas que se le hacen es desde esta perspectiva que lo político tiene otras reglas y si entras en el juego debes aceptarlas”.



Una reflexión sobre dos mundos distintos –políticos y técnicos-, que también hace el profesor Maroto. “Creo que el Gobierno se guía por la perspectiva de las elecciones municipales y autonómicas, y valora sobre todo el riesgo de que la comparecencia de Conthe pueda influir en las decisiones de los votantes. Y de ahí que posponga esa comparecencia, en mi opinión, hasta finales de mayo. Por otra parte, si la presidencia de la CNMV la propuso el Gobierno, ¿por qué la exquisitez de su Presidente de "no cumplir y explicar" ante el Parlamento? La pretensión del Gobierno está dentro de la lógica de lo que en realidad se preveía para la CNMV, no de lo que ésta debiera haber sido y en lo que Conthe probablemente confiaba al asumir el cargo”.

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